lunes, 19 de septiembre de 2011

Dime como besas...


El inquieto bebedor de ese mugriento bar de nocturnidades y borracheras, quedó hipnotizado de la chica de azul. Vestida con las telas del misterio, lo hechizó. Se quería perder en sus ojos, sin apenas conocerla. ¿Amor o el alcohol? No lo sabía, y su mayor temor es que esa mujer solo forme parte de su imaginación. Viendola salir al exterior, salió rápido, todavía con la botella en la mano y queriendo conocerle se acercó y le susurró al oído: Dime como besas...y te diré quién eres.

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