"No le apetecia hablar; siempre que abría el buzón metía la pata. Por eso se grapó la boca. "Buen plan" pensó, puesto que era imposible decirlo; las grapas había sellado sus rojos labios. Calló...para siempre.
Al día siguiente, el chico del que andaba enamorada, le pidió salir y ella...calló."
A veces queremos eliminar cosas nuestras, y no nos damos cuenta que esas cosas son las que nos hacen ser uno mismo. YO seguire metiendo la pata.
4 comentarios:
Espectacular pero triste... habrá que mantener la boca abierta.
Saludos desde Sevilla
TÚ tienes que dejar de repetirte! Aléjate de las grapas!
Querido primo, amigo del hombre más feo de todos los tiempos, tú, el chaval de la peca, ni más ni menos... me ahorro el prolongar la entrada recurriendo a Quevedo "librete Dios de malos epítetos", dentro de la gente que conozco, en ese círculo que nada tiene de redondo, eres uno de los que mejor escribe. Ya te lo he dicho alguna vez. Ah! por cierto, te tengo que dar noticia de un nuevo neologismo que nos hemos inventado y que, sin duda, te gustará. Pero este no es el lugfar adecuado...
y hazme el favor de quitarme las letras esas para publicar, no cosa que me deskicie más. Con Dios.
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